La depresión y otros trastornos, efectos del COVID-19 en la salud mental

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  • 1 de cada 4 personas en el mundo sufre de trastornos mentales
  • El 40% de la población está experimentando síntomas leves de ansiedad y el 23% de depresión como consecuencia del aislamiento social.
  • En el 2030 la depresión será la principal causa de discapacidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado las enfermedades mentales entre las más discapacitantes del mundo occidental, las cuales tienen efectos superiores a los de afecciones como la diabetes, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares juntas. Se estima que en el 2030, la depresión será la principal causa de discapacidad.  

En el marco del encuentro virtual “Salud mental en tiempos de pandemia” dirigido a periodistas de Latinoamérica convocado por Janssen, la farmacéutica de Johnson & Johnson. Expertos en salud mental de Latinoamérica, España y Estados Unidos, advierten sobre la importancia de dar visibilidad a los trastornos mentales, ya que se ha visto un incremento en depresión y en síntomas leves de ansiedad, estrés e incluso suicidios como consecuencia de la pandemia. La atención debe ser aún mayor en el caso de las poblaciones vulnerables ante estos trastornos, como son los niños, pacientes ya diagnosticados con problemas de salud mental, pacientes que padecen la enfermedad COVID-19 y los profesionales de la salud.

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Los pacientes depresivos son una de las poblaciones que se ha visto más afectada con la cuarentena y el aislamiento social, ya que la disminución de su actividad física ha generado trastornos del ritmos circadianos lo que sugiere que el reloj interno está en discordancia con el ciclo normal de noche-dia. Además de presentar una disminución de la adherencia al tratamiento, las estadísticas muestran que las repercusiones psiquiátricas, específicamente de depresión, durante la crisis en los pacientes ingresados con COVID-19 ha sido del 33% y el 23% en los profesionales de la salud.

Agregado a la falta de cumplimiento en los tratamientos por el paciente derivado de la pandemia, se debe considerar la falta de respuesta a los mismos. Se conoce por estudios anteriores que aun sin la exposición de Covid-19, el 30% de pacientes con depresión mayor no responden a por lo menos 2 diferentes tipos de tratamiento antidepresivos.

El aislamiento social es un factor determinante que considerar, ya que se ha observado que la falta de actividad y/o distracciones son un patrón común en los casos o síntomas asociados al trastorno de ansiedad y depresión. El Dr. Eduard Vieta, Jefe de Servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Clínic de Barcelona comentó,  “el 46% llega a experimentar síntomas leves o moderados de ansiedad, mientras que un 43% sufre depresión presentando síntomas de leves a graves”.

“Es importante diferenciar el distanciamiento físico del distanciamiento social.  El consejo es guardar la distancia física y seguir las recomendaciones para el cuidado y la prevención del COVID -19. Sin embargo, como seres humanos necesitamos continuar conectados socialmente o podríamos poner en riesgo nuestro estado de ánimo. La tecnología nos ayuda a mantener relaciones y recibir el apoyo necesario en esta época”, afirma el Dr. Husseini Manji, M.D., F.R.C.P.C, líder global de Neurociencias en Janssen Research & Development. La salud mental afecta todo el cuerpo, así que mantener rutinas e incorporar prácticas que tienen un impacto positivo en el cerebro como la meditación, mindfulness y ejercicios cardiovasculares son la recomendación del Dr. Manji.

“En Janssen, tenemos más de 50 años de experiencia en el área de neurociencias y por esto somos conscientes de la responsabilidad que tenemos con la sociedad de contribuir a dar visibilidad sobre la salud mental en esta época de pandemia ya que entendemos la dimensión del impacto que estamos teniendo en este tema”, afirma Josue Bacaltchuk, vicepresidente de Asuntos Médicos para Janssen Latinoamérica.

La vida actual ha tenido una transformación debido a la pandemia y tanto el cuerpo como la mente de las personas se han visto amenazados. “Con este tipo de espacios, se pretende llamar la atención de la sociedad sobre la necesidad de abordar y, si es posible, prevenir los efectos devastadores de esta pandemia en la salud mental y evitar sus consecuencias en los años venideros”, concluye Bacaltchuk. Con los avances actuales en investigación y desarrollo, sumados a la conciencia que se está generando en torno a esta problemática, se puede lograr un cambio que resultará en individuos y comunidades con mayor capacidad para prevenir o afrontar trastornos mentales que son parte de la vida diaria, dándoles así la oportunidad de disfrutar de una mejor calidad de vida.

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