COVID-19: El dilema con la “curva invisible”

Piden no desatender otras enfermedades graves, como el cáncer durante la pandemia.

La continua amenaza del coronavirus nos ha obligado a todos a pensar nuevamente la forma en que tratamos la salud personal, la higiene y hasta los lugares que frecuentamos en nuestras vidas. Pero otra amenaza acecha en medio de toda la crisis pandémica: lo que se conoce como “la curva invisible”.

Una de las principales enfermedades que están bajo el paraguas de esta “curva invisible”, es el cáncer. “Desde inicios del confinamiento hemos informado a la población que los pacientes con cáncer iban a tener una situación muy particular en el mundo, que producto de la limitación de transporte y el temor de contagiarse, se han estado quedando en sus casas y se nos están presentando bastante complicados, por lo que se nos hace más difícil el manejo”, manifestó Manuel Maldonado, presidente dela Liga contra el Cáncer.

“Las situaciones de salud urgentes deben de ser atendidas”, reiteró Maldonado al tiempo que dijo entender que actualmente la mayoría de recursos del estado están puestos en atender la pandemia que ya deja más de 28,500 casos y 970 fallecidos en Honduras, por lo que la Liga contra el Cáncer se ha propuesto como meta mantener los centros de atención oncológica libres de Covid-19.

Ya en Mayo, CNN en Español advertía que muchas personas en Argentina estaban postergando la búsqueda de atención médica por otras preocupaciones, afecciones o situaciones repentinas no relacionadas con el coronavirus, por temor a contraerlo al visitar un hospital.

Para empeorar las cosas, también estamos luchando contra una “infodemia”, definida como “una sobreabundancia de información —alguna acertada y otra no— que dificulta a las personas encontrar fuentes fidedignas y orientación adecuada cuando la necesiten”, como lo define la Organización Mundial de la Salud.

América Latina se ha convertido en el epicentro mundial del virus, con más de 1,5 millones de casos de COVID-19 en toda la región, incluido el Caribe, según la PAHO (Pan American Health Organization/Organización panamericana de la salud (OPS).

Las principales instituciones de salud en Estados Unidos también han señalado esta tendencia preocupante y han comenzado a instar a los pacientes con afecciones de salud graves a que continúen su tratamiento.

En un artículo de opinión conjunto publicado en el New York Times, los presidentes y CEO de Cleveland Clinic y Mayo Clinic, Tom Mihaljevic (CC) y Gianrico Farrugia (MC), enfatizaron el impacto de esta curva invisible y cómo podría cobrar vidas a un ritmo similar al del coronavirus, que según se dice ha cobrado más de 100.000 vidas en EE.UU. La pérdida de empleos y el seguro de salud que proporcionaron, junto con las órdenes del gobierno de quedarse en casa, han exacerbado la gravedad de la situación. El artículo también señala las “disminuciones considerables de nuevos diagnósticos de cáncer (45 por ciento) e informes de ataques cardíacos (38 por ciento) y derrames cerebrales (30 por ciento)”. También afirman que las muertes fuera del hospital y no relacionadas con Covid-19 han aumentado, mientras que la mortalidad en los hospitales ha disminuido.

Esta crisis ha alterado la práctica fundamental de la medicina en cuestión de meses. Han proliferado los servicios de atención médica de forma virtual, de forma privada e incluso el mismo Gobierno hace la principal clasificación de pacientes a través del Sistema de Emergencias 911, desde donde se canaliza la llamada al cuerpo médico dispuesto para atender la pandemia y de allí a otros centros asistenciales cuando se trata de otras dolencias.

 En Cleveland Clinic, por ejemplo, el 94 por ciento de los pacientes con diabetes fueron atendidos de forma virtual en abril. Aunque el cambio a “virtual” también ha jugado un papel importante en la navegación de la pandemia, existen limitaciones obvias en el caso de la telemedicina. Cleveland Clinic también se ha comprometido a mantener un ambiente seguro y limpio en sus instalaciones, creando al mismo tiempo un conjunto de protocolos para varias industrias, incluida la de la atención médica, y colaborando con otras industrias como las de hoteles y aerolíneas para ayudarles con la transición a la reapertura.

“La atención en persona a los pacientes con enfermedades graves o que requieren intervenciones tempranas para afecciones potencialmente mortales no tiene sustituto”, enfatizan Mihaljevic y Farrugia en el artículo de opinión. “Son ellos los que, incluso en medio de esta pandemia, deben buscar la atención que necesitan”.

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